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viernes, 5 de agosto de 2011

Manifiesto en dos líneas

En ocasiones tiendo a suponer que la vida puede ser más simple: que todo lo que se necesita es rendirse y hacer lo que los demás hacen. Pero en eso no hay reto y esa condición no me seduce.



sábado, 25 de julio de 2009

En el baño


"Porque en el baño somos exactamente lo que somos"

Susana Zabaleta




Sin más, uno ritualiza todo lo que acontece en la sala de baño, quizá porque entre todos los lugares y rincones es ahí donde uno se enfrenta con uno mismo: ahí te desprendes de lo que te estorba, de lo que te daña, de lo que te infecta, siempre desde adentro.


Uno puja, grita, gime, canta o guarda el más descarado de los silencios, y es que aun cuando no se hace lo que se debe, se hace algo. Entre la pasta jabonosa se resbalan las miserias, las histerias , los deseos y las frustraciones, y cuando se resisten, no hay más que tallar con esmero para ver como las ilusiones rotas, caen muertas, igual que las células que opacan el brillo de la piel.


Se repasan las historias de finales felices, infelices y alternativos. Las que terminaron, las que se acabaron, las que no han pasado y puede que nunca, pero nunca sucedan. La tuya, la mía, LA NUESTRA. La que yo que inventé la que tu rompiste, la que no germina, la que ya está seca. Una que es fantástica y otra de terror y es que si el baño supiera de reglas, pues no sería el baño, y el agua que diluye, lava y descompone no sería la misma que se filtra y alimenta.

martes, 31 de marzo de 2009

Diario de una noche insomne

Receta para el insomnio:
Beba abundante café antes de irse a la cama
Llene su cabeza de reflexiones filosóficas inútiles
Tan simple cómo eso, hoy no puedo dormir. Supongo que no debí haber bebido un litro de café en la cena, pero ni parecía tanto, ni estaba tan cargado. Pero después de dar vueltas en la cama sobre asuntos varios decidí encender el modem y luego la computadora para ver si acaso tanta falta de sueño era síndrome de una creatividad exaltada o por lo menos, su ausencia terminaría por aburrirme y entonces por ocasionarme sueño.

Invariablemente escribiré una vez más sobre existencialismo amoroso, la crisis escolar termino hoy que recibí la calificación del trabajo maldito, 94 no está nada mal. Pero tampoco sé a ciencia cierta que de todas las cosas que me parecen existencialistas y amorosas o viceversa tiene mayor relevancia.

Hace un par de días leía el blog de mi Pinche Joto Suicida (véase a quienes sigo bajo las siglas PJS) y sentí un poco de envidia y otro poco de desesperación: la envidia vino no sólo porque escribe mucho mejor que yo, o porque a lo largo de su último texto es capaz de plasmar sentimientos universales haciéndote sentir parte de un mundo y adolecer de una carencia semejante. Sino porque es capaz de ponerle palabras a sus sentimientos, y de describirse a si mismo y eso es algo que simplemente amo en él.
La desesperación vino más tarde cuando fui incapaz de articular un contra discurso. Quería hacerle entender que el amor no se forza, que el amor se espera, pero no desespera. Que el amor es algo que se da incondicionalmente y se recibe de la misma manera sólo cuando no esperamos que así suceda. Que el amor nace y crece primero en cada uno de nosotros y es entonces, y solo entonces cuando somos capaces de amar. Que buscar el amor en alguien más es por demás un ejercicio estúpido, innecesario, adictivo masoquista y cobarde. Si, si cobarde porque pasamos toda la vida culpando a otros por su desamor. Porque es tan, pero tan fácil creer que cada decepción, o amor sin consumar es producto del miedo y del egoísmo de aquel a quien le dimos nuestro cariño y le entregamos en bandeja nuestras esperanzas para que los masacrara compulsivamente con su desden.

Excusas, excusas nos llenamos de excusas inverosímiles y baratas capaces de maquillar nuestro propio egoísmo y cada uno de nuestros miedos. Cuanto quise gritarle cada una de estás cosas. Cuanto quise decirle que me duele su dolor, pero que más me duele no pode aliviarlo. Cómo pedirle que hurgue dentro de si buscando respuestas que yo no tengo y también deseo. Como romper con la frialdad de la razón algo que a pesar de todo me parece tan hermoso y tan vibrante.




sábado, 28 de febrero de 2009

El segundo paso

A lo largo de una conversación con mi primo "El Roker" descubrí cual era el segundo paso contra la enamorado-fobia. Si esto fuera un libro, de esos que uno encuentra en la sección de auto ayuda del súper mercado, seguramente sería el segundo y llevaría por nombre: Aprendiendo a perdonar.

"Haz una lista con todo lo que no le perdonas me dijo” – y empecé-

1. No te perdono tu falta de honestidad, esa que juramos que habría entre nosotros sin importar qué.
2. No te perdono tu cobardía: que no me hayas dado un lugar en tu vida, mucho menos que no te hayas despedido.
3. No te perdono cada uno de los mensajes sin responder, tampoco la estrechez de los que si respondiste.
No te he perdonado y no se cuando lo haré, espero que algún día. Pero por cada una de las cosas que no te perdono hay cosas que tampoco me perdono a mi mismo:
1. No me perdono por haber sido deshonesto conmigo: por cada vez que me mentí e ignoré que yo esperaba más de ti que tu de mi.
2. No perdono mi propia cobardía: cada ocasión en que esquivé hablar de frente sobre las expectativas de cada uno.
3. No me perdono por no perdonarte, pero es que quizá es ya lo único que nos une.

El segundo paso ya se empieza... ¿Qué tal que lo vamos haciendo mas corto? Otros diez... qué flojera

Hay pocas cosas con las que uno se puede excusar para cometer estupideces: la juventud, la inexperiencia, los lapsus brutus, o el alcohol ¿Cuántas estupideces se pueden efectuar en una borrachera?, ¿Cuantas de ellas ya nos perdonamos?

PD. Me estoy acostumbrando a postear con videito
2nda PD. Two days left 4 my B-day (¡bolsa, bolsa!)

viernes, 2 de enero de 2009

Trasluces, contraluces y medias luces

¡Oh Dios! (es el tercer post al hilo en que invoco tu nombre) el 2009 ya llegó. Estamos ahora a merced de sus infames peripecias. La más próxima que viene a mi cabeza es mi cumpleaños, que está justamente a dos meses de distancia. Aun no estoy listo para ello. Pensar en el me provoca demasiada ansiedad. ¿Qué hice con mis 22? Realmente lo que me preguntó es ¿Hice algo con mis 22? Por más que le pienso y le pienso no tengo una respuesta que me satisfaga del todo. Incluso llega a molestarme un poco ya que la interrogante que llega de golpe es ¿Qué quieres hacer con tus 23? So far, tampoco tiene respuesta.

A veces me da por pensar que he crecido. Que soy una persona distinta a la que era. Que soy menos tonto, menos confiado, un tanto más sabio, más seguro, mayormente reflexivo y precavido al tomar decisiones. Pero otras no estoy tan seguro. Me miro a mi mismo y veo el mismo divo dramático neurasténico, acido, arrogante e insufrible que he sido desde que tengo memoria. El mismo soñador de mejillas sonrojadas, sonrisa estúpida y piernas temblorosas ante aquel que le arranca suspiros. Luego, llego a la conclusión de que soy ambas cosas, y me digo: “Tómalo con calma”.

Pero total que estoy divagando. Se suponía que este iba a ser el post sobre tener treinta que le prometí a mi primo “El Roker”, quien por cierto, me dijo algo bien requete bonito, que no pudo publicar porque aun no habilitaba los comentarios anónimos y no me atreví a hacer público en su nombre. Sin embargo, la cosa iba más o menos así: “Creo que esto del blog te atrapó dada tu inmensa necesidad de comunicarte con tu mundo y es que por aquí da menos miedo”.

Entonces caí en cuenta, que el asunto de hacerse viejo puede no ser tan malo de acuerdo con las enseñanzas del budismo los seres humanos somos presos de tres situaciones: la vejez, la enfermedad y la muerte. Entonces lo que se debe hacer es apostar por el crecimiento espiritual para no preocuparse por las cosas pasajeras y mundanas del universo, aunque no es necesario renunciar por completo a ellas. Eso me hizo pensar en un articulo de un economista (no me acuerdo quien, ni donde, ni cuando) en el que presagiaba la caída del capitalismo y con ella el desarraigo de todo lo que este promueve. Lo cual me llevo al sueño utópico de pensar que entonces la muy mentada crisis podría no ser tan mala si llenáramos el vacío que nos dejan “el sueño americano” y “la vida cosmo” con algo más duradero como la espiritualidad, que no se reduce a fanatismo religioso ni anexos de la misma calentura.

Por cierto, si, me he dado cuenta que soy ambas cosas, y me lo tomaré con calma.

viernes, 14 de noviembre de 2008

SÍNDROME DE LOS VEINTITANTOS

Mi primo Pablo me envió este mail, que seguramente anda rondando por la red. No estoy seguro de la ética del blogger, asi que intenté en un principio publicarlo integramente pero era demasiado, asi que unicamente le dí una editadita de puntuación y cohesión. a quien sea que lo haya escrito... si yo tengo crisis de los veintantos ( he marcado para mi lector con negritas y puesto entre parentesis, mis impresiones, p'a que el bussines, no sea del tdo impersonal)

Le llaman la 'crisis del cuarto de vida'. (En mi guión para clase de audiovisual que era sobre el mismo tema yo lo llame, “la segunda década”, ya que aun, bendito el cielo, no tengo 25) Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, pareja, etc. Cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato.

Las multitudes ya no son 'tan divertidas'... hasta a veces te incomodan, (MTV dejó de parecer lo maximo hace años y ahora conoces cantantes clásicos) extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son EGOÍSTAS y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti.


Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor. Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal, o quizás te acuestes por las noches y te preguntes (sin tanto afán de martirio) por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor. Pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida. Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido. Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo.

Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo, o quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo.

Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no, tus opiniones se vuelven más fuertes. Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que (creo) es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible, y otras...solo, con miedo y confundido.
De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando; te preocupas por el futuro, préstamos, dinero... y por hacer una vida para ti; mientras ganar la carrera sería grandioso, ahora tan sólo quisieras estar compitiendo en ella.

Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello; todos nosotros tenemos 'veintitantos' y nos gustaría volver a los 15 o16 algunas veces.

Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza... pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y No tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos... dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro.

Parece que fue ayer que teníamos 16... Entonces mañana tendremos 30, sin embargo, la vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento.


¿Usted lector, con qué se identifica?