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lunes, 31 de mayo de 2010

Y todo igual

“Para no quedarse sólo uno se llena de fantasmas”
Antonio Porccia





Es cierto que las filas son más pequeñas, pero el sabor del café más aguado. Polvos blancos para darle cuerpo, terrible experimento: de color terroso, agrietado, simple, como de agua con cal. Amargo resultado de economías artificiosas.
¡Yiuk!

No me gustan las cosas simples. Lo simple estafa, no tiene onda. Lo simple es tan simple que no hay forma de describirlo como me gustaría: se resquebraja, se taponea, se diluye, se oscurece.
El poeta Tejada Gómez, dice: “el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo”. Solo lo no simple permanece entonces. Y qué es lo no simple me pregunté: lo no simple no es por fuerza lo confuso, lo abigarrado. Lo no simple es aquello, que a pesar de su claridad, se mantiene con nosotros. Lo no simple es lo “in”

Lo inconcluso;
Lo incurable;
Lo insano;
Lo intolerable;
lo inacabable;

Porque si concluye; si se cura, si es que sana; se tolera, si se acaba. Entonces ya no tendré fantasmas y me quedaré sólo. Por eso pincho tu nombre y no reniego de mis impulsos, por eso te escribo, aun cuando me juré no hacerlo, y nos invento momentos a cada rato. Porque nuestra historia es lo último que me recuerda como se sentía sentir.

miércoles, 27 de enero de 2010

El libro y yo

Si tuviese que darle un adjetivo a mi “vida” como lector, seguramente no encontraría uno que la significase por completo: absurda, inesperada, pálida, piadosa, telarañosa, sofocante, animosa, febril…seguir la lista sería propiamente un desperdicio de tiempo y espacio.

De niño habité una casa en la que los libros tenían una presencia más bien apabullante. Libreros gigantes ocupaban las paredes y en ellos, ordenados con un rigor casi bibliotecario, decenas y decenas de libros – que años más tarde terminaron en la biblioteca pública de la ciudad- desde luego tal orden propició un acercamiento, digamos guiado, pues los libros infantiles no sólo poseían su propio estante sino que estaban dentro de mi habitación.
Los recuerdo bastante bien: una serie de catorce tomos, cada uno en un color más brillante que el otro, titulados “Desde la cuna” un compendio de historias, cuentos, novelas, y canciones de cuna y juego de Europa y América Latina.
Ahí conocí las historias de los Hermanos Grimm, Carlos Perrault, y Hans Christian Andersen; cuya moralina asumí con una naturalidad impresionante, que hoy encuentro francamente perturbadora. -Afortunadamente no leí la historia de Pinocho hasta mi adultez, sino quien sabe qué clase de persona sería hoy-
Cuando hube llegado al último tomo de la colección, en el que los textos carecían de ilustraciones regulares, busqué por primera vez fuera del estante designado. La suerte me llevó a devorar la mitología grecorromana, las fabulas de Esopo, más de medio millar de refranes. La Ilíada, La Odisea, y una versión editada de la Divina Comedia.
Mi padre, principal promotor de esta actividad, me ofreció entonces un trato: quinientos viejos pesos a cambio de la lectura de la máxima obra del español: El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Aquel libro descomunal me espantó tanto que ni la remuneración económica propuesta me pareció (y me sigue pareciendo) lógica o justa.
Tras haberme negado volví entonces al último tomo de mi colección inicial sin la menor sospecha de que detrás de su dura pasta verde chillante aguardaba una tierra mágica de calibanes que habría de enamorarme de por vida. Nombre el lector la que desee es seguro que la he leído. Gracias al talento inagotable del sweet master Shakespeare aprendí de la purificación del alma, esa que propusieron en la Antigua Grecia con sus tragedias y monólogos.
Luego vino Molliere, con su Tartufo, su Avaro y un Ricachón de la Corte. El teatro se volvería con el tiempo una de mis pasiones más encumbradas.

No pasó mucho tiempo antes de que la literatura me mostrara el otro de sus rostros, el que no es muy amable, el del libro que se deja, “porque nomás no inspira”: El Llano en Llamas, El Popol Vhu, Cien años de Soledad, El lobo Estepario… (Puro libro obligado, seguramente, pero lo que no inspira, no inspira y ya).
Mi primer texto prohibido lo leí en la pubertad. De vez en cuando detenía la labor, exhalaba con tremenda extrañeza y no podía sino preguntarme de forma bastante pedestre: “¡qué pedo con esto?”. Algunos años después el conocimiento sobre el análisis del discurso me enseñaría a interpretar las letras del Marques.
Si tuviese que elegir uno como mi favorito, sin duda sería Ana Karenina ¡Cuanto he sufrido por ella! Con la garganta hecha un nudo, desde muy adentro y sin voz le pedí una y otra vez: “soporte Madame Karenina ¡Soporte! Wronsky la ama, soporte”. Hube de llegar al final sólo por Kostya y Kitty, pero hasta el día de hoy detesto con vehemencia las teorías durkenianas.
La historia reciente está plagada de ensayos, poesía muy poca, mi primer acercamiento con ella fue quizá en los festivales estudiantiles donde recité algunas de las piezas más comunes, luego un par de libros. El primero lo recuerdo muy bien: una edición económica de fotocopias y pasta plastificada con arillo. Los demás, con aire petulante aseguraban ser un “tesoro para el declamador universal”. Entre sus páginas jamás leí algún texto que me cimbrara tanto como cualquiera de John Donne o Konstantino Cavafis.
Entre los viniles y cd’s hallé alguna vez un disco compacto de Manuel Bernal, la voz de la XEW, en el que le daba voz a muchas de las piezas que conocí de forma temprana: La chacha Micaila, Los Motivos del Lobo, Porqué ya no soy del vicio o el Brindis del Bohemio. No obstante, ahora prefiero escuchar los poemas de Pessoa, musicalizados por Liliana Felipe, sobre todo, en voz de Eugenia León.
Hacer una biografía de lector es mucho más complicado de lo que pensé: no ha aparecido “El principito”, tampoco el maravilloso Oscar Wilde. No he despotricado como es debido contra Márquez, ni hecho una lista sobre las historias que han pasado a 33 milímetros. Menos aún de los libros espirituales, los repasos en la historia del arte, las religiones y las civilizaciones antiguas. Las biografías de grandes hombres y mujeres. La ética, la filosofía, o el amor homosexual

Falta mucho por documentar, pero mejor aun, falta mucho por leer

martes, 6 de octubre de 2009

Adivinanza

Primer acto:

Tu cuerpo me grita obscenidades, y me las creo.

Me auto censuro y trato de no mirar tu pecho descubierto.

Mis ojos resbalan entre el suelo y tu barbilla, jamás hasta donde los tuyos, porque temo me descubras.

Mantengo la conversación casual, y con la voz bajita, mirando de lado, levanto la ceja derecha para enfatizar una insinuación.

¡Bam!
(La bomba sexy hace explosión).

Te haces el loco y huyes.


Segundo acto:

¡Pum!
(Golpeo con entusiasmo la parte alta de tu brazo).

Tu sonríes con cierto aire indefinido -te gusta, pero no tanto- y dices: “Hola”.

[Sospecho que te gusta más cuando eres tu quien me golpea
¡Mira que cabrón!]

¡Bum, Bum, Bum, Bum! ¡Bum, Bum, Bum, Bum!
(El corazón se me acelera)

Golpes a tu estómago: frenéticos, constantes.

Un paso para atrás, te niegas.

La frustración se me acumula en los hombros y la bilis me burbujea en la panza. Mi mirada te reprocha, mis palabras también.

Pones tu brazo a mi alcance

¡Berrinche apocalíptico!

¡Te llamo marica!

Me recuerdas que lo soy.

[Lo único que nos separa es el lado del closet]

Marica el que usa una playera de Madonna Like a Virgin 1985 Tour.

Te haces el loco y huyes.

¿Cómo se llamó la obra?

sábado, 23 de mayo de 2009

Mi historia con Jumex


Hace ya varias semanas que ronda en la televisión la nueva campaña publicitaria de la llamada “botella más conocida de México” y es justamente el tema que elegí para volver de mi prolongado silencio; pues estoy convencido de que es cierto: "Todos tenemos una historia con Jumex". La mía dice así:

Mi nombre es Christian Mendoza mi historia con Jumex sucedió hace año y medio más o menos. Fue durante mi última gran enfermedad, una laringitis bárbara que me tuvo enfermo 10 días. Una vez terminadas las cajas de pastillas, píldoras, capsulas y jarabes; que cómo cereza del pastel me obligaba a utilizar cubre bocas hasta las 11 de la mañana y a beber líquidos a temperatura ambiente destacando uno para combatir la deshidratación; pude comer y beber lo que se me dio la gana.

Una mañana, al salir hacia la escuela, me detuve delante de la tienda a causa de mis bolsillos vacíos, o sea sin cambio para el bus, y entré con la convicción de comprar un "chucheria" que me permitiera abordar el tren sub urbano sin ningún problema. Después de mirar por aquí y por allá y después de casi decidir por un yogurt para beber miré a través de la vitrina de cristal y me sentí atraído por lo que en aquel entonces era una de las novedades publicitarias: la lata - botella Jumex.

La tomé, pagué por ella y me fui. Antes de subirme al tren la guardé entre mis cosas y al llegar a la escuela durante una clase muy aburrida, de esas en las que si no leíste de plano no puedes participar y por regla general casi nadie lee, saqué mi jugo Jumex y comencé a beberlo. Había dado apenas un par de tragos cuando la mandarina sentada atrás de mi me susurró al oido, con aire hippie medio anarquista: “Sabias que ese jugo está hecho con frutas transgenicas que pueden causarte cáncer”- “So… eventually I’II die” – contesté con tono de diva fresa. “Pero no preferirías morir sin un dolor feo” replicó. Pensé un instante y al imaginar un dolor profundo en el estómago contesté: “De acuerdo, tienes un punto”. Mientras que airosa sentenció que lo que debía hacer era beber los jugos del Pato Pascual.

Desde ese entonces no he vuelto a beber un jugo Jumex, cada vez que la idea me cruza la cabeza recuerdo las palabras de la mandarina y cómo me agrió ese último trago de néctar sabor durazno.

Esa es mi historia con Jumex. Todos tenemos una historia con Jumex ¿Cuál es la tuya?

sábado, 2 de mayo de 2009

Miscelania (sin mucho sentido)


Hacia rato que no escribía en este tan suyo, desconocido, muy poco seguido y casi nada comentado blog. el arresto domiciliario ya está por acabarse… tristeza profunda. No tengo inspiración para escribir sobre Julio el tanguero. No tengo voluntad para darle una pasada al guión de hipermedial, mucho menos para escribir mi ensayo de Teoría Sociocultural y en definitiva tampoco me provoca nada de la consultoría ¡Quiero dormir! ¡Quiero no hacer nada! ¡Quiero sentir un poco de vida! (eso es contradictorio o soy yo). Hasta ahora sólo tengo cachos de lo que quiero contar:

1.Los hombres se empeñan en llamarme guapo y yo me empeñó en huir, excepto de aquellos que no lo hacen, la mandarina dice que me auto saboteo yo digo que quizá necesito terapia.
2.(todavía parte del uno) el otro día me auto analicé y llegué a una conclusión pero, ya no me acuerdo cual (Bah)
3. La gorda se fue Vallarta
4. Ayer recordé que en toda la semana no le había puesto agua a las malvas –respiro de auto conmiseración-. Bendito don Jesús, el jardinero del coto, (no estoy seguro si es su nombre o no) que les puso agua por mi
5. Antier en Canal 7 trasmitieron como por cuarta vez consecutiva el final de temporada de Grey’s Anatomy en su lugar van a pasar Private Practice, aunque p’a seguir con el estilo lo dejaron en “Adisson” (pinches nombres chafas de traducción)
6. (todavía parte del cinco) el nombre de traducción me hizo pensar en si en realidad se trataba de mantener la coherencia entre los nombres o el asunto es que en un país cómo el nuestro la idea de un hospital como el ficticio “Grace de Seattle” no remite a la seguridad social pero sí a la “Practica Privada” (meh)
7. (todavía parte del cinco) el asunto es que ese evento con varios precedentes (el final de temporada de la 4ta temporada de Grey) anuncia el fin del “midseason” mexicano: regresan las Esposas Desesperadas, con sus más desesperados escritores que haber con que burrada nos salen y se estrena Private Practice. Ahh… por cierto Mentes Criminales se repite

8. El martes trasmitieron el final de la cuarta temporada de House en Canal Cinco y me quedé dormido (más meh). La quinta comienza el lunes (yeyyy)

9. Lo más hilarante de la semana: el mensaje en cadena nacional de Jelipillo Calderón que dijo influencia en lugar de influenza y que debería despedir a su maquillista que se dio el lujo de modelar un tope en la frente de nuestro Señor Presidente utilizando plastas de maquillaje y sus pronunciadas líneas de expresión.
10. El otro día escribí un par de oraciones con tintes poéticos:
"Con una cama grande, una casa vacía, harto tiempo libre y más tiempo de no hacer nada.

Y así me quedé, memorizando excusas nuevas, repasando las que ya tenía, y tratando de encontrar soluciones para las de él.

Porque él era como yo, yo era como él, y eso nos bastaba para sentirnos menos miserables".

martes, 21 de abril de 2009

Deberes que no se pueden deber

Alineación al centro“Todos los que amamos a las suculentas,
nos acaloramos y ellas tan contentas.
No nos necesitan ni pa’ los mandados,
no prueban bocado y lo soportan todo con resignación.”

Liliana Felipe


El semestre termina, el sexto de mi carrera: dos tercios de ella se han consumido. A veces acabo por sentirme distinto otras no. Con el final cae sobre nosotros una avalancha de deberes. Comienza una lucha contra reloj que estamos obligados a vencer, de no hacerlo, cuatro meses de nuestras vidas carecerían de toda importancia.

La tensión se acumula sobre la espalda, y el cuello parece negarse a sostener la cabeza en su lugar. Nuestro andar se vuelve más lento y las sonrisas aumentan su grado de complejidad, lo mismo que respirar o comer. Dormir, todo lo que queremos es dormir, pero es un lujo tan caro. Sería más fácil obtener una exquisita pluma fuente en alguna marca extraña que me sea difícil pronunciar que sólo dormir.

Pero si ni comer, ni respirar ni sonreír. Si hasta tengo que olvidarme de dormir. Por qué tengo que cuidar las flores del balcón que se rehúsan a vivir aunque agua siempre les doy. (Qué verso tan “mafufo”) Si yo nos la quería, yo no se las pedí a mamá fue ella con sus absurdos quien las trajo para acá (Nótese la influencia de Eu, antes Eunicienta, que escribe el guión de nuestro hipercuento -trabajo final de la materia infernal- en versitos).

El asunto es que las pinches Malvas tienen semana y media en el balcón y una ya se secó… y antes de irse, muy seria mi madre me dijo: “Espero verlas con vida cuando regrese” a lo que cínicamente contesté: “Yo también”. Pero es que a quien se le ocurre ponerme a cargo de unas flores… si ya con la comida, la limpieza y mi cordura mental tengo para rato Ni modo, si han de morir que se mueran: la próxima vez compraré una suculenta.


jueves, 16 de abril de 2009

Un spray de fijación moderada

“Asistir al teatro significa entrar en un juego de imaginación
pero también de tolerancia a la inverosimilitud”
B. Wright

Miserable, si soy un miserable. Soy un ser repulsivo, maligno, mercenario y ruin.
Cuanto deseaba el estreno mal habido y desafortunado de “El primer musical del ITESO” Como moría por regocijarme en la miseria y el patetismo de todos los que se unieron al proyecto. Yo no sé. Quizá fue la ola de padres, amigos y familiares, que se dieron cita para apoyar a sus retoños y cuatachos los que con sus flores, aplausos, gritos y chiflidos desmedidos terminaron por infestarme de un positivismo jovial y misericordioso. Probablemente haya sido el señor productor (actor masculino principal y presidente de la SAM -Sociedad de Alumnos de Mercadotecnia-) y su enorme galanura lo que nubló mi juicio. Yo no sé, pero aquello que esperaba fuera absolutamente vomitivo resultó si acaso nauseabundo.

Existe desde luego (en mi cabeza, no de forma física) una larga lista que enumera las notas no alcanzadas, las palabras entrecortadas, las ausencias de aire en el diafragma, la poca (en otros nula) dicción. Desafinaciones, hipervolumenes, fueras de tono, descuadres y sin matices. Incluso, con cierta desfachatez, puedo admitir que fruncí el ceño y susurré a mi acompañante con aire a disgusto sobre los pobres recursos en la expresión corporal de muchos de los participantes (en algunos, señal inequívoca de arritmia severa), la poca intención en sus líneas, y la “desatinada” (por no decir ñoña) elección de la historia entre el amplio abanico de posibilidades, infinitamente más interesantes, que ofrece el género. La pésima logística, y la larga e ineficiente fila que provocó. La ausencia de perspectiva en el auditorio. El programa que no me dieron sino hasta el intermedio, las llamadas que no vocearon, los diálogos tras bambalinas que no debí haber escuchado y otros tantos que terminé considerando “detallitos” a través de la inexorable y siempre funcional excusa del contexto ¡Oh si, bendito contexto! no hace falta sino recordar que es una primera producción y que aquellos a quienes vimos nos ofrecieron a cambio de sus limitantes su energía y su pasión para mostrarse benevolente.

Yo no sé… quizá fueron, las luces, la música, o la magia del teatro pero para mi que ese spray se mantuvo firme.
*Texto escrito con la intención de pelear por un espacio dentro de la próxima edición de Sin Embargo, por favor, dejen sus comentarios.
** Adjunto desde el día de hoy el enlace al blog de mi clase de escritura creativa. No todo me parece bueno, en realidad casi nada lo es. Pero siempre hay excepciones.

martes, 24 de marzo de 2009

titulo tentativo: refelexiones infestadas de negatividad y patetismo con final positivo y cursi, pero está requet'e largo

Aunque debería estar haciendo una de mis tareas para la clase de mañana, muy temprano, preferí ponerme a escribir para ustedes mis siempre venerados lectores imaginarios. Resulta que por fin he terminado con uno de los proyectos más endemoniados del semestre: una infografia interactiva.

Después de más de 80 horas de trabajo, varias desveladas maratónicas, canciones ochentenas a la una de la mañana, y diálogos al estilo del Rudo y el Cursi, hace unos minutos di click en el botoncito “enviar para calificación” vale decir que no creo que vaya a ser muy alta, pero, por extraño que parezca, tampoco me importa. Es en esta última frase que recae el post de hoy ¿Qué tan bueno o malo es que no me importe? Quizás es bueno, porque estoy abandonando la pretensión idiota de ser un estudiante (o alumno) modelo (por no decir matadísimo) de calificaciones altas y promedio presumible, pero al mismo tiempo no he dejado de matarme como pendejo, y muy probablemente me sentiré no sólo ofendido sino también decepcionado de mis capacidades y del resultado del esfuerzo una vez que me entreguen la nota.

Ahora mismo tengo sentimientos encontrados al respecto: todo el trabajo durante el pasado puente, luego durante el último fin de semana: haber faltado a las comidas en casa de la tía, una de ellas con motivo de mi cumpleaños, cargar la loza del stress en la espalda, posponer otros trabajos y no cumplir con las expectativas de mis otros maestros y mis otros compañeros de equipo, pasar los días medio zombie, todo ¿Para qué? ¿Para sacar un seis? ¡Bah que mierda!

En fin, gracias a "la gorda" quien amablemente me recogió de la universidad cada uno de los días que me quede encerrado hasta la madrugada. A mi señora bendita (Doña Ángela Godoy, véase referencia en la entrada se acabo) que en un día de strees absoluto en que me sentía el pendejo más grande del mundo, me recordó que no lo soy del todo, (o sea tengo talentos escondidos). a Mildred que veló mis 60 minutos de sueño en el suelo del salón, me dio cobijo con una de su sudaderas y almohada con su peluchito de Taz. A Eunicienta que siempre trató de mantener una buena actitud y su mejor cara a pesar de que se la estuviera llevando la chingada, a Karlita, que se ofreció a ayudarnos y me dio una clase rápida cuando no sabia que hacer. A mi PJS que me conectó con su amigo el diseñador cuyo talento dio forma a nuestras ideas. Gracias a la vida porque mañana es miércoles y el sabadito estará más cerca y traerá consigo una borrachera masiva con tintes de perdición e inconsciencia total para celebrar, no la calificación, sino que ahora somos más unidos.
Ahh querían saber que es una infografia, esta no es interactiva, de hecho es narrativa pero muestra a traves de recursos infograficos la historia de la Caperucita Roja. Vale la pena está PKM



Slagsmålsklubben - Sponsored by destiny from Tomas Nilsson on Vimeo.

martes, 17 de marzo de 2009

Excusas para las excusas

"Si Pero no te extraño, no es poesía, yo no se que jodidos lo sea"
Christian Mendoza
Este es el segundo ejercicio de mi clase de Escritura Creativa, el objetivo: escribir un poema o las razones para no poder o querer escribirlo.
Entre tanto buscar razones para no escribir un poema, encontré el deseo de escribirlo. Pero casi al mismo tiempo, el deseo se volvió frustración. Es oficial ¡No puedo escribir un poema! No puedo, no quiero ¿Quién sabe? Lo único que se con exactitud es que en este momento la tarea me resulta avasallantemente demoledora.

Verán ustedes escribir un poema, me pone en la enorme disyuntiva, no sólo de pelear encarnizadamente con la métrica, sino de de buscar un tema al cual referirme y al parecer cada una de mis posibilidades ya ha sido explotada magistralmente por otros. Cómo bien dice Eunice: “Podría escribir los versos más tristes está noche, pero ya se me adelantó el señor Neruda”.

El problema es que podría escribir sobre tantas cosas, pero cada una de ellas parece haber sido descrita ya de maneras tan sublimes, voluptuosas y vibrantes que cualquier cosa que yo intente no será si no sólo un esbozo mal calculado y deficiente. Si este no es el caso, entonces, encuentro una razón lógica para descartar el tema: se bien, que podría escribir sobre amor o desamor, pero cualquiera que sea mi decisión me remitiría a su recuerdo. Si es cierto entonces que como escritor tengo una responsabilidad con mis lectores ¡Qué caray, ya deben estar hartos! Otro momento de inspiración dedicado a su imagen, por mucho sobrevalorada, y estoy seguro, harán una colecta para el terapista.

En otro momento considere la posibilidad de plasmar en mi texto una oda a la exquisitez de mi concupiscencia: versos para cada uno de mis deseos ahogados, ignorados o puestos en pausa. Pero en ese instante, un dejo de vergüenza se asomó en mi rostro; supe que tarde o temprano, a pesar de mis múltiples esfuerzos, ese texto mutaría libremente hasta convertirse en un relato pseudo erótico sádico y sodomita. Porqué no puedo creer sobre la Inesita (aquella que tiende ancho y duerme solita) que es posible, como alguien asegura, quiera dormir sola, aunque un regimiento se postre a su pies. Pero yo ya no se si de a dos, o distinto a vos, tampoco estoy seguro si con el regimiento me agarraría la tos. Si son los años, los desengaños, o los lobos marinos y para no ponerme a averiguar, mejor no escribo nada.


domingo, 15 de marzo de 2009

¿Sueños, deseos, o simples chaquetas?

“En el momento en que cumplimos un sueño, si somos humanos, empezamos a soñar en algo más”.
Grey’s Anatomy

Entre tanto trabajo escolar, disculpen ustedes que no tenga tiempo de entrar en crisis y que no tenga nada decente que contar. Naturalmente mi tiempo para televisión también ha descendido considerablemente. Aunque hay un par de cosas que hace rato están agendadas para darles una miradita, sin darme cuenta caigo dormido. En conclusión todo marcha con relativa normalidad y equilibrio, en su defecto, estoy demasiado ocupado para darme cuenta.

Desde hace unos días Eunicuenta y yo hemos discutido, con cierta profundidad e interés, acerca del poder, casi mágico, de lo que ella insiste en llamar “chaquetas mentales” (ya se, suena requet’e feo) como paréntesis cultural, debo aclararle mi amadísimo lector que esto no se trata de un acto de auto satisfacción no llevado a la practica; sino, de toda aquella construcción mental que proponga una situación de vida deseable o futura, o bien, experiencias únicas e inimaginables, aunque eso no significa carentes de sentido (al menos casi siempre). Las hay de todos tintes, y temas en toda clase de espacios y momentos, con toda clase de roles y situaciones, con incontables elementos, reales y ficticios, por todas causas y remedios…

Básicamente el trabajo de una chaqueta mental es procurar placer: correspondido, único, perfecto, puro e irritante; a través de el arma más poderosa del ser humano: la imaginación. Una chaqueta mental nos remite a nuestra capacidad más extraordinaria infantil y maravillosamente humana: la de soñar.
PD. Hablando de chaquetas...


sábado, 7 de marzo de 2009

Muchachito inverbe!

¡Hola mis amados lectores imaginarios! No hay palabras para describir la vergüenza que siento por dejarlos abandonados tantísimo tiempo. Miento, probablemente si las haya, pero las desconozco. Los últimos días la vida me ha mostrado lo iletrado que soy en cuestiones lingüísticas ¿Podrán los Dioses perdonarme el atrevimiento de jugar a ser escritor?, ¿Podrán incluso los buenos escritores mostrar benevolencia ante mis repetidas profanidades? ¡Cuanto quiero creer que si!

Justo hace algunas horas leía la retroalimentación de uno de mis profesores que dice así: “Me gusta el barroquismo. Siempre y cuando no pierdas claridad en lo que estás planteando”. Después de reírme un rato, y rascarme la cabeza durante otro, la infinidad del Google fecundó una de mis neuronas. Barroquismo: abigarramiento, exageración, pomposidad, aglomeración, exuberancia, profusión. Aunque puedo entender ahora que se refiere a una aglomeración de información; yo sigo pensando que sólo era sarcasmo. En lo dicho, ese hombre y yo tenemos serios problemas de comunicación. Aprovecho este momento para agradecer a otra profesora Magda, de Discurso Hipermedial, quien la semana pasada cultivó mi reducido léxico al aclararme que si bien el envejecimiento es un proceso natural que puede postergarse, no es ininterrumpible ni mucho menos iretrasable.

En otros asuntos quisiera tomar este párrafo para agradecer a Aidee por su divertidísimo post sobre la incongruencia del feminismo y el machismo. Jamás había conocido a una mujer que se sintiera tan cómoda hablando de sus propias diferencias culturales y psicológicas con el género masculino. Sin duda esto de si ellas o ellos no tiene sentido porque al final sólo quedamos NOSOTROS. Sin embargo, para todas aquellas que si le hicieron caso al mail de los caracoles y para las que no, este es mi regalo:
En conclusión: feministas, anti feministas, “modernas”, “chapadas a la antigua”, heterosexuales, gays, bisexuales, o atrapadas en el cuerpo de un hombre. Feas, bonitas, voluptuosas, pudorosas y todo lo que se les antoje. Disfruten su día haciendo sufrir a un hombre pendejo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Literatura Musical II parte

Hoy que faltaré a mi clase de escritura creativa he decidido continuar con la recopilación de la literatura musical: pero, esta vez no serán sólo frases. Sino que creo necesario compartir un par de videos de canciones capaces de contar historias. Que mucho más allá de la idea del amor, perdido o encontrados, poseen tal cual una estructura narrativa: con personajes, situados en un tiempo y espacio, conflictos etc ¡Disfrutenlos!





viernes, 13 de febrero de 2009

El amor, es p'a jotear

“Love is in the air, everywhere I look around”. Bull shit! Corazones, globos, rosas, chocolates, velas, pollitos, palomas, cactus y otros cientos de cucherias se ofertaron hoy en el tianguis universitario del día de San Valentín. No faltaron los “alternativos” o “renegados” que condenaron la tan tradicional vendimia itesiana escribiendo con tiza, sobre el suelo, algunas frases de protesta por la vanalidad y comercialización excesiva del amor ¡Recontra bull shit!

Sin embargo, ni para que darnos por satisfechos, si esto del San Valentín apenas comienza: mañana miles de parejitas andarán por ahí dándose besitos por las calles. Compartiendo una malteada rosa con pajillas flexibles. Caminando tomados de la mano o escribiendose notitas románticas con miles de cursilerías. Por que ¡Ahh el amor! Fuerza infame que vuelve cursi y ridículo a cualquiera. Es que el amor, el amor es… una joteria no hay nadie que no haya joteado con el amor. Apenas hoy por la mañana una de mis compañeras perdió toda la fuerza de su capacidad vocal mientras hacia una cita con su novio para verse más tarde.

Pos que la chingada “¡Joteemos todos! Entendamos el verbo jotear: yo joteo, tu joteas, el jotea, todos joteamos". Por eso un monologo que nos explica la joteria del amor y ademas nos regala una cancion "pa’ jotear”.



miércoles, 11 de febrero de 2009

El Tanguero

Este es el primer ejercicio de mi clase de Escritura Creativa cuyo objetivo es la creación de un personaje. La verdad no estoy 100% satisfecho con el resultado pero en fin ahi'ta:

Julio es un joven argentino de apenas 22 años, de grandes y profundos ojos negros. Con su aspecto desharrapado y desenfadado, su largo y sucio cabello trata de reflejar una ideología tan empolvada como las que lee en los libros de Marx y Engels. Su abuela, quien ahora se encuentra senil y al borde de la muerte, fue en su juventud cantante en uno de los centros nocturnos de Buenos Aires, donde se daban cita todos los grandes intelectuales, pensadores, y artistas de la llamada “Década Infame”, y ha sembrado en él un profundo amor por la música, en especial, por el tango rudo, político, y contestatario de Enrique Santos Discépolo en voz de Julio Sosa y Roberto Goyeneche.

Desde pequeño, Julio ha venido escuchando las historias de su abuela sobre los duros años del primer régimen marcial argentino; construyendo las suyas de la mano de las letras de tangos tan diversos como “Cambalache”, “Contramarca” o “Yira Yira”: radiografías fieles de una condición humana miserablemente hundida en la injusticia, el egoísmo y el hambre de poder. “¡Bah, qué mierda!” es la frase que más regularmente usa al darse cuenta que frases inmortales en los tangos que arduamente trataban de denunciar las infamias del sistema milico siguen aplicando hoy en día, cuando no sólo la presidencia se jacta de ser constitucional y democrática, sino un ejemplo de equidad. Así pues, no queda más remedio que rendirse ante la sabiduría inmortal del tango en aquel profético verso que escribió Santos Discépolo:

"Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublé"

Por eso de vez en cuando Julio se lanza a escribir algunos versos musicalizados con un acordeón, el instrumento del dolor, que según su abuela: “Llora por cada desaparecido en cada una de sus notas". Espera convertirse en un gran tanguero sobre todo porque lo que más ansía es ser un visionario, un trovador del destino, un agitador de almas, un aguijón de conciencias.


viernes, 30 de enero de 2009

Literatura musical

Buscando algo que contar… me encontré con una cavilación salida de mi muy snobista clase de Escritura Creativa: un invento del Departamento de Promoción Cultural itesiano. Una clase de lo más bizarra, con toda variedad de geeks y gente de lo más distinta unida por el deseo de escribir y la consiguiente convicción de que tiene algo interesante que decir al mundo.

El asunto es que después de discutir afanosamente lo que es literatura y antes de llegar a la conclusión de que Paulo Cohello es un escritor chafa, para gente que jamás ha leído un libro de una extensión mayor a las 200 páginas, (la neta no se porque yo nunca lo he leído, ya ven porque dije que éramos snobistas) uno de mis compañeros sugirió que la literatura también se encontraba en las canciones, pero eso lamentablemente no tuvo mayor discusión. Por cierto, Eunicienta destapó su fanatismo por los escritores de los libros vaqueros, hey esos que uno encuentra en los baños de los talleres mecánicos. Pero bueno, el verdadero sentido de este post es comenzar un compendio de algunas de mis canciones favoritas en las que yo encuentro un sentido poético, o simplemente genial.

Boca a boca y olvidando respirar
nuestras lenguas juntas se ahogaban
Yo en tu cama tenía ganas de morir y moría
Miguel Bossé (No encuentro un momento pa` olvidar)
¿Cómo fue la bala?¿Dónde estaba el cielo?
¿Que montaña ya no pudo más besar tu pelo?
¿Donde estaba Dios?
Qué tan azul era el azul?
¿La sangre sangra o lanza luz?
¿Te dio en el pecho?
Te dio en la espalda?
¿Tuviste almohada?
¿Tuviste calma?
¿Como es la bala al penetrar?
¿Es chueca, mancha, da de que hablar?
¿Es cariñosa, es irritante, es muy miedosa, es elegante, o fue tu amiga y fue tajante?
Liliana Felipe (Otro Adiós sin Dios)
Se me acaba la pila… tendré que volver después

viernes, 19 de diciembre de 2008

En la casa que no es mia pero me recuerda la de mi abuela

¡Qué abandonado tenia mi blog! Desde hace un par de días llegué de vacaciones a Puerto Vallarta con una infección tremenda en la garganta cómo recuerdo del invierno tapatío. Hay un montón de cosas que contar. Entre lo más relevante esta que me uno formalmente a las quejas de muchos de mis compañeros itesianos acerca de la terrible oferta de horarios de este semestre. Por primera vez en 4 largos periodos volveré a ir a la escuela los 5 días de la semana. Por si fuera poco entraré a las 7:00 am todos y cada uno de ellos. La cereza del pastel son un par de huecos asquerosos de 120 minutos que tengo dos veces por semana. Ojala pueda arreglarlos en la segunda vuelta.

En otros asuntos apenas y he salido de mi casa. Me siento de la patada. Me he dedicado a leer una biografía de Buda y a terminar una bufanda (que no es la azul). Sin embargo, el regreso a casa de mis papás no ha sido lo que imaginé: mi papá está completamente psicótico con la idea de la crisis económica tanto que no hay televisión por cable y sobre el teléfono hay un post it con la leyenda: “Usar el teléfono lo mínimo. Estamos en tiempos malos”. Eso significa: adiós bagpack Prada como regalo de Navidad. Además las incesantes lluvias de la temporada han dejado la casa llena de salitre y filtraciones extrañas. Que por supuesto nadie se ha dignado a arreglar, es más ni siquiera han remplazado el calentador de agua, que no funciona desde las vacaciones de verano.

Aun así mi sentir no tiene mucho que ver con estas cuestiones, sino con el hecho de que cada vez me siento más ajeno a este lugar. En cada visita mi recamara es menos mía, esta más llena de objetos de mi madre o de cualquier otro. Por si fuera poco las únicas posesiones que tengo son las que traje en mi maleta: no tengo discos, películas o cualquier otra cosa que pueda aliviar mis ratos de ocio. En una frase este lugar no es mío y parece que se empeñan en desaparecer lo que lo hacia.

Lo único que me gusta de la casa es una nueva pintura que colocaron justo en el pasillo afuera de mi habitación. Se trata un óleo de “arte rural” que es el nombre con el que generalmente se denomina a trabajos artísticos que plasman lugares o costumbres tradicionales de la gente o los pueblos pequeños. Este en particular es una representación de la calle dónde está la casa de mi abuela y me evoca demasiados buenos recuerdos. Sobretodo porque la pintura retrata una calle con elementos distintos a los que yo conocí durante mi infancia y que ya no existen pero mantiene otros que son justo como en mi memoria.

viernes, 5 de diciembre de 2008

se acabo... II parte La mesa de los deprimidos

Estaba a punto de irme a limpiar y limpiar, mi muy descuidada, casa cuando leí el blog de Eunicienta y sentí la obligación moral de seguir escribiendo. Ayer vaios de mis compañeros entraron en crisis por distintas razones, la mía fue anteayer, después de obtener un 80 en la clase de Cornejo, donde más empeño puse.

El asunto es que nos fuimos a comer la mandarina, eunicienta y alter ego porque hacia un hambre atroz, mientras tratamos de lidiar con nuestros sentimientos de inferioridad (debo aclarar que yo sólo me sentía frustrado por haberme sentado del lado equivocado, durante la exposición de los cortos, cunado vi salir a Ricky del CENSA, aunque Karlita jura y per jura que acababa de entrar). Pero me sentía tan bien que traté de contagiarlas un poco de mi satisfacción.

Pero ahora si, como dijera mi Ángelita Godoy ¡la madre del muerto! Terminé invadido por un sentimiento desastroso que me recordó lo estupido que soy a veces. “No te das cuenta” dijo la mandarina “Ricardo te rechaza” mientras yo lo negaba con un rápido y un tanto fingido “Claro que no” después continuó “Claro que si, te coquetea a veces porque tiene problemas de autoestima, yo creí que lo sabias porque siempre actúas cómo un guru del sexo y la psicología” sentenció.

¡Chinga a toda tu reputa madre! Quiso gritarle mi ser interior, me sentí profundamente ofendido. Cómo se atrevía a restregarme en la cara algo que en efecto yo ya sabia, pero hacia miles de maromas para tratar de encubrir. Peor aún se animó a insinuar que no era más que un pobre imbécil del que todos se reían.

Después de un rato, sólo atinó a decir “no te lo tomes personal, piensa que estoy tan deprimida que necesito escupir un poco del veneno que traigo”. Pero ya era demasiado tarde, me odiaba a mi mismo, por pretender ser una vampiresa. Por dejar que mi lado más vanidoso se justificara creyendo que mi belleza era tan innegable que servia para que un hombre se reafirmara así mismo. Aun más porque mi parte más romántica, atolondrada y frágil se atrevía a fantasear con que era el primer paso para que él pudiera, contra todo pronóstico, aceptar que siente un poco de atracción por mí.

Qué bodrio, qué basca, qué asco, somos una bola de seres repulsivos vomitivos y asquerosos. Soñadores incansables, lunáticos empedernidos, planetarios, perdedores. Pero en fin todo se justifica cómo un síndrome de la post modernidad.

se acabo...

Ayer terminó mi quinto semestre de Comunicación. Sin duda uno de los mas extraños hasta hoy. Jamás me había sentido tan indigno del resultado de mis esfuerzos, mi promedio semestral (86) es de lo más patético. Estoy casi seguro que me pone al nivel de todos esa “gente promedio” que tanto critico.

Aunque no todo fue malo. Entre otras cosas reafirmé mi aversión hacia Jorge, (un pobre pendejito de lo más egocéntrico y monolítico) y reforcé lazos fuertes de amistad con Eunicienta, Hamlet, Mildred, Karlita, y otro tanto con el Edgar (con todo y que de pronto le den ataques de closet)

La clase de Sexualidad y Sociedad fue un completo desastre. Creo que lo único decente que aprendí es que lo más difícil sobre la tolerancia es sobrellevar la intolerancia del otro (cuanta gente mocha en esa clase).

Lo mejorcito del semestre fue la clase de Discurso Audiovisual ¡Aprendí a editar video! Aunque mi manejo de cámara, aun es bastante deficiente.

Debo confesarles mis queridos lectores (en su mayoría imaginarios) que cada fin de cursos doy un premio personal (inexistente físicamente) llamado: “El mejor maestro del semestre” que otorgó a esa persona que queda en mi memoria para la posteridad a causa de su práctica docente mezclado con su particular estilo. Los resultados hasta hoy son los siguientes:

Primer semestre: Juan José, profesor de Identidad y Ética. Un chilango súper buen pedo que además de químico, filosofo y no se que otra cosa, era fiel seguidor del peje, pero de esos que iban a las marchas y se postraron en el Zocalo y toda la cosa.

Segundo: Alicia Aldrete, profesora de Procesos Informativos. Una “ñora” (asi se llamaba ella) autodidacta que comenzó trabajando en Siglo 21 y llegó a colaborar con el mismísimo Gabriel García Márquez, en la revista Cambio.

Tercero: Maria del Carmen Vidal, profesora de Comunicación Oral y Escrita, una española, extra-or di-na-ria: dura de roer, implacable, directa hasta al hueso, maravillosamente sarcástica, infinitamente sabia, en cuestiones de la lengua española. Tanto la amé que al semestre siguiente tomé otra clase con ella.

Cuarto: hasta hoy ganadora absoluta de mi admiración eterna: mi señora, Doña Ángela María Godoy Fajardo (así, completo, como a ella le gusta), profesora de Expresión y Representación, simplemente genial, amorosa, dedicada, finamente graciosa, con un hermoso acento colombiano que graba en la memoria frases inmortales como: “y la madre del muerto”, “ese es otro paseo, en otro río y con otras ollas”, todo aquello que le moleste, seguido de un “chinga’aa madre” etc. Incapaz de devolver un ensayo sin líneas y líneas de retroalimentación ¡ah cómo la amo!

Quinto: pa’ quel premio no quede en la repisa se lo doy a Hugo Validiva, profesor de Discurso Audiovisual que sabe un montón sobre cine, y alguna vez discutimos sobre una que otra movie o director y tiene impresiones que me parecen interesantes, además de una enfermedad neurocerebral medio invasiva que lo hace ver cosas extrañas en las películas o en los videos de ejercicios. Agradecimiento especial por haber aguantado mi histeria en una ocasión.

So far, this is it! Hay más que contra sobre el fin de cursos, pero esa es otra historia.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

INTENSO

Dios que día más intenso… después de una trasnochada por un reportaje maltrecho, que parecía no acabaría nunca, tuve que levantarme cuatro horas mas tarde para ir a la escuela. La intensidad comenzó, como algunos de ustedes sabrán mi camino a la escuela es laargo, laargo, largísimo tengo que caminar la mitad del mismo que no debe ser mayor a los 4 kilometros, bueno la mitad no, si me jalé un poco.

Pero el asunto es que debo caminar un ratote… hoy no fue la excepción. Pero debido a mi trasnochada me asumí en “automatic zombie mode” y comencé mi caminata. Al poco tiempo los flashes de tareas sin entregar empezaron a rodar por mi cabecita y Oh Dios! Recordé que debo empezar a escribir mi monologo para el video de ¿Quien soy?.. ohh si es que voy a monologar… sin embargo, justo cuando estaba pensando en la música para mi corto y mientras en mi cabecita cantaba un pedacito de una canción divina de nombre Madame Bovary, que dice más o menos así: “esta desvergüenza, chabacana, delirante, analfabeta, desquiciada y sanguinaria, maquiavélica y grotesca, perfumada y apestosa antropófaga violenta que aguantamos y aguantamos, y aguantamos y aguantamos hasta que ya no aguantamos más y que se vayan a la ppp...uuuttaaa madre que los recontra mil reparió, una mujer que venia muy cerca de mi desde calles atrás comenzó a hablarme sin embargo, yo estaba tan en mi trip y tan en mi mode, que no la pelé por mucho tiempo. Lo cual creo es un tanto grosero, pues un largo silencio se hizo por un buen rato hasta que tomé mi camioncito y me fui, no sin antes despedirme con un hasta luego que tenga buen día. Soin embargo es la segunda vez que me pasa esta semana pues hace un par de días creo que también mandé al cuerno, por no decir al p.to, a Roberto, un compañero de clase, y cabe resaltar que de verdad no era mi intención más mínima, en ninguno de ambos casos.

Por otro lado, hoy tuvimos la visita de Pancho Rodríguez en una de las clases, este hombre es director de cine y publicidad y rodó una película llamada “Llamando a un ángel” una co-producción con otros dos cuates donde se cuentan tres historias distintas, unidas por una misma idea, y aunque la única historia que vimos en clase fue la suya, y a nivel técnico no me pareció muy buena, el guión en realidad me divirtió bastante. Volviendo a la visita ,el man en realidad tiene un sin fin de historias que contar acerca de todo la realización de su movie, de la industria del cine, de entretenimiento etc. Básicamente para no hacer el cuento muy largo, el hombre conoce la industria nacional del cine y el espectáculo tan bien que fue capaz de manejarla para lograr no sólo su película, sino que fuese distribuida por una compañía tras nacional, el financiamiento de empresas nacionales, la participación de figuras públicas etc. Me recordó al personaje de Oscar Schilder, o como se escriba, porque en realidad es como un maquiavelo con un objetivo bien logrado. En definitiva una de las mejores mañanas en la mitad de semanas de stress infinito

Ahh se me olvidaba que poco antes tuve una confesión… que ya haré publica en un próximo post, así que quédese pendiente. Sin duda una de las cosas mas perturbadoras del día.

PD. Ya que Álex no me pela y me estoy poniendo bastante psicótico, mejor me voy a dormir… haré la tarea más tarde.