Mostrando entradas con la etiqueta momentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta momentos. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de enero de 2012

M.

Yo quería escribir, sobre ti; sobre mí. Sobre el deseo prohibido… perverso que me provoca tu cuerpo albino cubierto de ensortijados vellos oscuros. Sus zonas rosadas que se encienden y llaman a mi lengua. La estoica presencia de tu sexo que se levantaría por arriba de mi nariz detrás del puño de tu venosa mano derecha.

Besos, lengüetazos, mordidas. Un final entre gritos y jadeos desde el chacra raíz. Después de todo; después de tanto. Para al fin desvanecerse con un resuello y descansar. Mirarnos culpables sabiendo que ya no hay nada que nos una.

viernes, 5 de agosto de 2011

Manifiesto en dos líneas

En ocasiones tiendo a suponer que la vida puede ser más simple: que todo lo que se necesita es rendirse y hacer lo que los demás hacen. Pero en eso no hay reto y esa condición no me seduce.



viernes, 11 de febrero de 2011

Chorreado de merengue



“Amor pasado por agua, amor a la vainilla,
Amor al portador, amor a plazos,
Amor chorreado de merengue”.
Liliana Felipe



Es como ser niño otra vez. Las pupilas se dilatan y todos los dientes se asoman. Un relámpago corre por la espina, otro y otro. A veces puedo acercarme tanto que mis manos parecen adherirse como ventosas al cristal helado. Sólo puedo tomar uno, sólo uno. Pero hay tantos, y todos tan igualmente especiales, que la elección es solo comparable con la de una estrella en la vasta oscuridad del universo. Por eso es que me lo tomo tan enserio.

A las dependientas parece molestarme que mi escogimiento no sea rápido y la demás clientela mira extrañada el aire rapacillo y medio salvaje con el que mis ojos saltones miran enloquecidos entre una vitrina y otra. Deben pensar -sólo son pasteles-. Se equivocan.

Un pastel es un símbolo de comunión con la tragonería. La objetivación del pecado de la gula, para quien lo come, y la lujuria para quien lo cocina. Acaso no se necesita un deseo mal sano de provocar a otro con la esplendorosa cubierta que antecede a la masa inflada: suave y exquisita, aunque mucho más ligera que la carne, con la que se forma.

Siempre aireado, y preferiblemente ligero, el merengue renuncia a su blancura natural para rendirse a los instintos del panadero: podrá darle un toque oscuro de cacao, dulce o amargo, especial para las almas rijosas o un tono suave y ñoño, tan tradicional, que le ha dado a las gamas cursis el mote de “colores pastel”.

Como sea que luzca cautivará a su presa y una vez que el pedazo está en el plato comienza un acto troglodita: primero la mano lo aprisiona y lo lleva a la boca sin miramientos. La primera mordida. El azúcar corre por la sangre y el relleno cremoso explota antes de bajar por la tráquea. Adiós cordura. Las mordidas se repiten: frenticas, constantes. La boca se ensucia, también las manos y la comisura de los labios. Pero comemos y somos felices. La lengua acicala los dedos llenos todavía de un poco de betún, para prolongar la satisfacción de ese instante; mientras poco a poco nos invade toda la pesadez de sus cientos de calorías y ahora sólo podemos pensar en cerrar los ojos y dormir.

domingo, 2 de enero de 2011

Un patán con clase

"Only unfullfill love can be romantic"
Woody Allen
Todo acabo. Acabo en 33' 43''. El tiempo que nos dio la compañía telefónica con tarifa celular a celular, larga distancia. Por sorprendente que parezca fue entre risas. Claro está ya le había gritado un poco antes. Los reclamos usuales: “tú te fuiste a buscar a otro”; “¡te lo cogiste carbón!”; “me rompiste el corazón en pedacitos”.Las excusas todavía más usuales: “tú y yo no éramos nada”, “nos estábamos conociendo”

¿y las promesas?

De alguna forma es mi primer rompimiento, y es que nunca nadie había honrado la promesa más grande: ser honesto hasta el final. Eso te pone muy por encima que el resto de los hombres (al menos de los míos). Sigues siendo un patán, no creas que no, pero un patán con clase. La clase de patán con la que yo soñaba enamorarme.

Tu dijiste “yo quería enamorarme de alguien completamente; de alguien que no tuviese que cambiar nada” –acaso crees que eres el único- lamento no ser perfecto. También dijiste que era mi culpa, que nunca nadie me amaría hasta que no cambiase mi actitud, dijiste que soy obsesivo y que pierdo la cabeza por cualquiera. Quizá tienes algo de razón. Seamos honestos, tienes mucha razón, soy obsesivo, pero no, no pierdo la cabeza por cualquiera. La perdí por ti ¿Cada cuanto crees que en mi camino se cruza un hombre decente, y guapo que piensa que soy decente y guapo? Una vez cada diez años.

Si escribo esto es porque no alcance a despedirme. Tampoco se me ocurre bien cómo. No quiero una de esas despedidas melodramáticas en las que te deseo suerte y que seas feliz. Menos algo musical:

Bye-Bye, Mein Lieber Herr.
Farewell, mein Lieber Herr.
It was a fine affair,
But now it's over.


Lo primero no funciona, porque ahora eres feliz y lo segundo tampoco, porque intento alejarme del soundtrack de Cabaret –desde hace días, cada que me siento fatal, escucho Maybe this time, y me da por pensar que voy a terminar viejo y solo.

Supongo que la mejor despedida sería decirte: recuerda que la felicidad es un estado transitorio. No es la felicidad si no nuestro dolor lo que nos define. Deseo que tengas el coraje, la paz y la fuerza necesaria para enfrentar lo que viene después. Tu único compromiso es contigo y tu felicidad. Búscala y no permitas nunca que nadie te diga como vivir. Estoy tan seguro de eso como de que podría amarte locamente, si no tuviese que dejarte ir.

domingo, 17 de octubre de 2010

A veces, de golpe

Y si escribo algo
O me quedo en silencio
Aguantándome las ganas,
mientras danzan los lobos marinos.

Con los labios apretados
Y el rubor en las orejas.
Pero la barbilla pálida, por más que mi índice sube y baja.

No es un invento, las barbas pican, cuando los hombres besan

domingo, 3 de octubre de 2010

Origami

"Cada cosa que ves, son dos cosas o tres,
cada cosa que ves, tiene su derecho y tiene su revés".
Dicho Popular



Mi madre es algo así como una invasora. Llega sin avisar y se va cuando le place. Durante su visita investiga, fiscaliza, audita y ordena. Casi siempre refunfuño cuando mira bajo la cama o dentro del closet o en las esquinas. Ella no conoce el trato que hice con las arañas que viven en la cornisa de la sala, junto al sillón blanco de la ventana, y bajo el espacio de las escaleras en el baño.

A ellas no les importa cuando mi madre tira abajo sus frondosas telarañas y se lleva consigo los bichos que han envuelto en fino hilo. Con paciencia comienzan de nuevo y en una semana o dos la telaraña se ve como al principio, hasta con el mismo número de presas momificadas.

Yo he aprendido de ellas. Ahora trato de no fruncir el seño cuando, en uno de sus intentos por traer orden a mi vida, y compensar el tiempo que pasamos alejados, cambia las mesas de sitio u ordena alfabéticamente las especias. Casi nunca tengo valor para exigirle que no lo haga. Luego, cuando se va, de apoco sitúo las mesas donde más me conviene y dejo de detenerme a pensar si colocar la canela o la cinamon.

Hoy echó una ojeado dentro del espacio bajo la mes del comedor: una especie de plazoleta al fondo de una estructura en forma de “Y” que permite una vista aérea a través del cristal, a veces límpido, que corre de una punta a otra.

¿Puedo tirar estas porquerías? –preguntó-
No. -Contesté con energía suficiente-
¿Por qué, a qué te atan? - replicó-
A nada- respondí- Mentí-


Quizá debería ordenarlas: primero la grulla; despues el pez; seguido del conejo y al final el cuervo… o tambien puedo tirarlas de una vez...



miércoles, 14 de julio de 2010

Silencio

No, no tengo nada que decir. Disculpe las molestias que esto le ocasiona.

martes, 8 de junio de 2010

Momentos II


Para el monstruo "comegalletas"

Beto: ¿Y, que haces para inspirarte?

Alter-ego: Esperar, oír musiquita, imaginar, recrear

B: ¡Ohh!

A: En esto momento imagino que soy Liza Minelli y que canto Mein Herr, en el Kit Kat Club

B: No sé porque, pero te imagine con un vestido rojo de brillitos.

A: ¡Ha ha ha!

B : Extraña forma de inspirarte

A: Lo sé, eso de las fantasías travestís no está cool

B Insisto, es raro como te inspiras

A: No sé, a mi me parece muy normal


Y usted mi amadísimo lector ¿Qué hace para inspirarse?


sábado, 22 de mayo de 2010

Mesa de número impar

Si a veces me preocupa ser soltero ¿y qué? Sobre todo cuando salgo por ahí y de pronto me convierto en la llanta de repuesto. Una mesa para cinco no es lo ideal. Mi amigo Beto dice que la culpa la tiene Hollywood, probablemente tiene razón. Para los moldes del cine y la televisión las personas soteras –peor aun las divorciadas- de más de treinta son unas fracasada, que deberían utilizar todas sus energías en la búsqueda de una relación para poder aspirar a un poco de felicidad. Por eso yo me niego a buscarla ahora, más vale ir haciendo acopio de fuerzas, no vaya ser que luego hagan falta.

Extraño los episodios de Sex and the City. Maldita la hora en que la Dra Grey vino a atormentarnos con su postmodernidad y sus Mc Dreammys.

domingo, 2 de mayo de 2010

Contracara


Los reflejos son una cosa absurda.
Prefiero las fotografías. En las fotos uno siempre parece feliz.
Lo único que hay que hacer es decir wiskey… y ya está.


Mirarse no es lo mismo que reconocerse.

lunes, 15 de marzo de 2010

En la cocina

El aceite salta y quema
-una vuelta o dos-
La mostaza adereza la carne,
un par de cucharas, el plato y las molduras.

El agua hierve,
burbujea.
Ritmo extraño que se escucha en silencio.

Las especias en la olla
-para dar sabor-
Vinagre, pimienta, laurel.
-y unos polvitos extraños que no se que son-

Los frijoles gritan:
¡Agua! ¡Agua! ¡Agua!
Otro litro
Ya van tres.

Los jitomates han envejecido,
el agua los churió.

¡Trrrr! ¡Trrr!!
Va la licuadora.
Mientras se forma una masa roja me pregunto
¿Cuándo terminaré de cocinar?

lunes, 22 de febrero de 2010

Link

Odio el provocador azul cielo que delinea tu nombre,
pincharlo en busca de tí

-de tus certezas-
Y quedar como al principio.

lunes, 15 de febrero de 2010

Juego literario

¿Quién quiere jugar? La mecánica es simple: Está historia tiene un inicio, pero no tiene desarrollo, tampoco final… Vamos poniéndole uno. Lo que sea que les inspire, siguiendo dos reglas básicas: narración en tercera persona y personajes sin nombre ni sexo.


Déjenlo en los comments y lo voy pegando…



Esta es una historia sin personajes, porque cualquiera podría protagonizarla. Tampoco tiene géneros, pues él bien podría ser ella; y ella bien podría ser él.

Porque es un relato de amantes, y cualquiera que sea su nombre o su sexo, se estremecen de igual manera con los besos, las caricias y los abrazos.

Porque sin importar si están hundidos en el deseo, la lujuria, la inocencia o la desesperación todos los amantes buscan el amor.


Ellos lo buscaban, como buscan las mariposas del norte el calor de un invierno no tan crudo. Quizá fuese el tiempo, la distancia o la vida misma la que les hizo reencontrarse esa tibia mañana de Abril mientras cada uno con sus propios pensamientos chocaban de frente dándole al destino o al futuro una nueva oportunidad.
Aidee
Ellos, los que pretendían no conocerse desde hace tiempo. Una mano recorre los mismos caminos, la misma piel se estremece y de los labios una sonrisa olvidada.Apresura el paso, unas piernas se aprietan, un suspiro, y otro y otro.
Eu
Una mano, una pierna, amasijo cortazariano de amores y vapores que cada vez transpiran mas y mas, anticipando con las bocas un deseo añejado durante largos veinte años, ellos que ya no se sabían en si o el otro, que se volcaban en fantasías, estaban de nuevo juntos camino a aquel motel donde se vieron por primera vez.
Angel Caballero


"Primera vez", ya que fue cuando en realidad se descubrieron completamente el uno ante el otro, sin embargo su historia los había hecho traspasar sentimientos y roces mucho más allá del solo deseo físico y mental, de nuevo estaban solos, como aquella primera vez, como aquel día en que se entregaron a ellos mismos, pero esta vez seria diferente ...

Ju@nje

miércoles, 10 de febrero de 2010

Algo

Quiero un reino de pan
Villanías para cometer
Pecados que confesar

Si lo obtengo puede que este blog se salve.

sábado, 23 de enero de 2010

Momentos

“Hay que recordar que Christian es un dramático”. Cuando un hombre con semejante elocuencia, como es el caso de José Israel Carranza, autor de la frase y excelente ensayista, se ve impedido a salir en la defensa de uno de mejor manera… Ya está. No hay duda.