Si, si lo admito a veces me gustaría ser sólo lo mejor de Piscis: ya saben un maricón sensible y positivo de esos que le caen bien a todos. Pero no. Me tocó ser un maricón histérico y dramático que agrada con dificultad. Sería retraído y ensimismado- un artista incomprendido- y habría buenas razones para justificar mi fobia a los individuos y mi incapacidad de relacionarme socialmente. ´Pero no. Me tocó tener momentos de valentía y saber colocar la voz, para llamar la atención de los sujetos y después no saber qué hacer con los silencios. La cosa se pone peor con la mística china que me convirtió en un felino inflamable ; y pa que les cuento de la maya y la azteca…
Hombre que se aviva con el fuego -y se atiza con el agua-.
Construí una mentira. Tenía que ver contigo, conmigo con él. ¿Te das cuenta de que nos estorba?
Tú me pedías que lo conociera. Yo aceptaba porque no había más remedio. Iba acompañado de otro.
Te presento… bla bla bla. Él es mi amigo bla bla bla. Nos conocimos... bla bla bla.
En el momento exacto arqueaba la ceja y exhalaba corto y profundo.
¿Qué?
Nada. Es que cuando me hablaste de él dijiste que era guapo. En realidad creí que lo era. [Soy una perra y me gusta]
¿Por que dices eso?
No por nada, no me hagas caso.
¿Que porque lo digo?
Porque no me queda otro remedio. Es lo único que sé hacer. Soy una criatura del submundo. Una gran mentira. No sé como amar... pero no se lo digas a nadie.
Para Eu, cuyas “chaquetas mentales”, son las visiones más etéreas.
“There’s no love, like the future love” Madonna
Llegué a mi cama casi por costumbre: las luces estaban apagadas y por la ventana descubierta apenas se vislumbraba la luz de la casa vecina. Me tendí casi de inmediato. El ventilador daba vueltas y un viento más que refrescante me obligó a refugiarme bajo la sabana.
Apenas cerré los ojos la imagen de tu rostro apareció en mi mente: era la imagen más pura y bella que hace tiempo no tenía de ti, justo del instante en que nos conocimos. Tu cabello largo y rizado con esos ojos de ensueño y sonrisa celestial, capaz de detener mi mundo.
Ocurrió en ese momento entre la conciencia y el abandono, el más perfecto, pues es entonces que nos abandona la certeza entre lo que es y lo que queremos que sea. Mis manos podían jurar que te tocaban, mis labios que te besaban y mi piel no tenía duda que el sudor que la empapaba nada tenía que ver con el clima tropical.
Te recité todos los versos de amor que conozco. Me miré en tus ojos una y otra vez. Encontré cientos de mapas en los vellos de tu pecho, cada uno me llevó al mismo lugar. Lo redescubrí con devoción poniendo atención a los zurcos y veredas, que sutilmente me dirigían a la gloria. Mientras pude guardé la satisfacción en mi pecho, pero cuanto mejor es la ilusión mayor es el engaño e ingenuamente creí cada mentira hilvanada por mí. Embriagado de fantasía abrí los ojos y todo terminó.
Alter-ego: -Hace mucho que no escribimos en el blog-
Yo: - Si, hace como una semana-
Alter-ego: ¿Por qué?
Yo: -Porqué ya me harté de tanto pinche drama-
Alter-ego:- ¡Güey el blog se llama “confesiones de un dramático”! Tiene que haber drama a güevo! –
Yo: - Tal vez haya que cambiarle el nombre
Alter-ego: - No, no podemos hacer eso… nos quedaríamos sin identidad: somos una diva dramática y neurasténica-
Yo: - Dramático: seguro que si. Neurasténico: sin duda alguna, pero diva: no, disto mucho de ser una diva-
Alter-ego: - Nos pasamos la vida diciendo que somos divas-
Yo: - ¡Pues que coño no lo soy! Dime tú ¿cuantos hombres han caído rendidos ante mi belleza este año? -
Alter-ego: -Mhmmm Gabriel, el gordito extraño.-
Yo: -El que se la pasaba preguntándome “¿Podemos ser amigos?”-
Alter-ego: -¡Si ese!-
Yo: -¡No mames ponte serio!: freaks, feitos, jotitas arrogantes, jotitas con síndrome de inferioridad, acosadores e indefinidos están fuera de la lista-
Alter-ego: - O sea que ya ni te recuerdo al que nos vio con lujuria la semana pasada-
Yo: - ¡Definitivamente no! Los acosadores y maduritos no están en mi lista. Esos déjaselos a la Niche-
Alter-ego: - Pues entonces vamos sacando al "Ricardito", digo, por aquello de los indefinidos-.
Yo: -Ya lo saqué ¿no te acuerdas? Le escribí en el blog la carta del adiós-
Alter-ego:- ¡No nos hagamos pendejos! Al otro también le escribimos “la carta del adiós” y ahí estamos escríbele y escríbele a cada rato-.
Yo: – Sigamos con la lista- (me quedé sin respuesta, lo bueno de hablar con uno mismo es que se pueden evadir las conversaciones que nos resulten incomodas)
Alter-ego:- ¿Alfredo cuenta? -
Yo: -Nahh, bueno no si, cayó ante mi belleza pero no lo mantuve interesado.-
Alter-ego: - No le gustamos por divas-
Yo: - ¡Otra vez con lo mismo! ¡Qué no soy diva!
Alter-ego: -A ver entonces dime ¿Por qué no le gustamos?-
Yo: - Yo que sé, por mamón supongo, no debí haber sugerido que me sentía incomodo con su interés.-
Alter-ego: - ¡Ya ves como si somos divas! Si te encantaba que el hombre anduviera detrás de nosotros pero ahh no tenías que salir con tu actitud de “hagámonos los difíciles”, “que le cueste trabajo”. ¿No aprendiste nada de Jonathan? Anduvimos con lo mismo, y ¡Toma! El güey se largó con otro menos complicado.-
Yo: - P´os si, pero seguimos siendo amigos. Un día de estos puede que vayamos por la segunda vuelta. Además ¿de dónde sacas que es menos complicado? Ni lo conozco.-
Alter-ego: Pues no, pero “de perdis” el tipo si le dijo: si me gustas, si me interesas, tu nosotros ni eso y a Alfredo tampoco.-
Yo:- Ya sé que no. Pero le dije que no era necesario ¿Por qué los hombres no aprenden a leer señales! Cuando uno no dice que le interesa pero actúa como que le interesa significa que le interesa ¿acaso es muy complicado de entender? -
Alter-ego:- ¿Después de eso te atreves a seguir sosteniendo que no somos divas?-
Yo: -¡Me canso! Si fuera una diva no importaría que me hiciera el difícil, seguirían ahí detrás de mi cómo perros sin importar nada. Sería así como… como una de esas mujeres que describe Liliana Felipe en sus canciones: tan libres, tan desvergonzadas, tan cómodas consigo mismas… tan plenas.
Alter-ego: Entonces el problema no es que no seamos divas, el problema es…
Hoy es un día de esos... de esos en que todo me pone triste, porque todo me recuerda tu nombre y no me deja en paz. Invariablemente repasaré nuestra historia, con más o menos detalles. Me daré una vuelta por aquellos lugares comunes, tratando de recostruir tus virtudes, (que no estoy seguro si existen) y después de darme cuenta que por más que intento termino desencantándome de ti, me inventaré una o dos historias en las que te digo una que otra fresca que definitivamente te mereces:
Será un encuentro casual, una fiesta, reunión o algo así, ninguno de nosotros imagina siquiera que nos encontraremos, mucho menos que no podremos escapar. Yo me veré extraordinario, intentaré no hacer evidente el temblor de mis piernas y manos ante tu presencia (aunque lo más seguro es que no lo logre) y tu me veras con una sonrisa burlona y sarcástica que me hará sentir ganas de romper en llanto o de romperte el hocico (si, si, creo que eso estaría mejor) pero te verás tan guapo que no me atreveré a tocarte, porque en realidad lo que quiero es comerte a besos. No me quedará más remedio que actuar como una diva insulsa e insoportable (la verdad no me costará trabajo): te miraré insistentemente durante el tiempo en que estemos cerca, no diré una palabra (al menos no hasta que esté lo suficientemente ebrio) pero sentirás cada uno de mis reproches sobre tu espalda y quien sabe, quizá cada uno de mis deseos sobre el resto de ti. Sea cual sea el caso, la tensión no nos dejará respirar y ambos querremos salir corriendo despavoridamente, pero será imposible, así que beberemos como idiotas tratando de aliviar el peso que nos ahoga sin saber que el alcohol sólo nos traerá problemas conforme inunde nuestro sistema.
Probablemente seremos acosados por la amiga o amigo en común que cumple años u organizó la reunión, pues cuando haya querido presentarnos yo diré algo así como: -“No hace falta, somos viejos amigos, o algo así”- y tu sonrisa burlona aparecerá de nuevo. Yo solo agregaré – largo tiempo…- aumentando la curiosidad de los presentes por saber cómo, cuándo, dónde y por qué nos conocemos -“Es una historia demasiado boba, y vieja cómo para recordarla” -diré con un tono seco, tratando de esconder la añoranza, y con toda intención de hacerte sentir culpable. -“Fue hace muchos años, éramos unos niños”- agregaré en tono sutil restandolé importancia, pero tratando de excusarme por mis errores. Peor aun, quizá termine la oración con un -“¿No es así?”- para hacerte sentir más culpable y adéntrame peligrosamente al terreno de los reclamos.
Cuando estemos solos, y desinhibidos por razones etílicas, te acercaras a mi y dirás: -“Lo siento”- y ahora yo tendré la sonrisa burlona en la cara sólo para contestar: “-Jamás entendiste, yo no necesito una <<tremenda disculpa>> nunca te la he pedido, todo lo que yo alguna vez quise fue la honestidad que me prometiste, pero eso no significa nada para ti, tanto, que no puedes ser honesto contigo: no tienes una idea de lo que quieres, mucho menos de quien eres”.
Ahora que recuerdo esto, no sé entonces para que tanto drama…
“En el momento en que cumplimos un sueño, si somos humanos, empezamos a soñar en algo más”.
Grey’s Anatomy
Entre tanto trabajo escolar, disculpen ustedes que no tenga tiempo de entrar en crisis y que no tenga nada decente que contar. Naturalmente mi tiempo para televisión también ha descendido considerablemente. Aunque hay un par de cosas que hace rato están agendadas para darles una miradita, sin darme cuenta caigo dormido. En conclusión todo marcha con relativa normalidad y equilibrio, en su defecto, estoy demasiado ocupado para darme cuenta.
Desde hace unos días Eunicuenta y yo hemos discutido, con cierta profundidad e interés, acerca del poder, casi mágico, de lo que ella insiste en llamar “chaquetas mentales” (ya se, suena requet’e feo) como paréntesis cultural, debo aclararle mi amadísimo lector que esto no se trata de un acto de auto satisfacción no llevado a la practica; sino, de toda aquella construcción mental que proponga una situación de vida deseable o futura, o bien, experiencias únicas e inimaginables, aunque eso no significa carentes de sentido (al menos casi siempre). Las hay de todos tintes, y temas en toda clase de espacios y momentos, con toda clase de roles y situaciones, con incontables elementos, reales y ficticios, por todas causas y remedios…
Básicamente el trabajo de una chaqueta mental es procurar placer: correspondido, único, perfecto, puro e irritante; a través de el arma más poderosa del ser humano: la imaginación. Una chaqueta mental nos remite a nuestra capacidad más extraordinaria infantil y maravillosamente humana: la de soñar.
¡Hola mis amados lectores imaginarios! No hay palabras para describir la vergüenza que siento por dejarlos abandonados tantísimo tiempo. Miento, probablemente si las haya, pero las desconozco. Los últimos días la vida me ha mostrado lo iletrado que soy en cuestiones lingüísticas ¿Podrán los Dioses perdonarme el atrevimiento de jugar a ser escritor?, ¿Podrán incluso los buenos escritores mostrar benevolencia ante mis repetidas profanidades? ¡Cuanto quiero creer que si!
Justo hace algunas horas leía la retroalimentación de uno de mis profesores que dice así: “Me gusta el barroquismo. Siempre y cuando no pierdas claridad en lo que estás planteando”. Después de reírme un rato, y rascarme la cabeza durante otro, la infinidad del Google fecundó una de mis neuronas. Barroquismo: abigarramiento, exageración, pomposidad, aglomeración, exuberancia, profusión. Aunque puedo entender ahora que se refiere a una aglomeración de información; yo sigo pensando que sólo era sarcasmo. En lo dicho, ese hombre y yo tenemos serios problemas de comunicación. Aprovecho este momento para agradecer a otra profesora Magda, de Discurso Hipermedial, quien la semana pasada cultivó mi reducido léxico al aclararme que si bien el envejecimiento es un proceso natural que puede postergarse, no es ininterrumpible ni mucho menos iretrasable.
En otros asuntos quisiera tomar este párrafo para agradecer a Aidee por su divertidísimo post sobre la incongruencia del feminismo y el machismo. Jamás había conocido a una mujer que se sintiera tan cómoda hablando de sus propias diferencias culturales y psicológicas con el género masculino. Sin duda esto de si ellas o ellos no tiene sentido porque al final sólo quedamos NOSOTROS. Sin embargo, para todas aquellas que si le hicieron caso al mail de los caracoles y para las que no, este es mi regalo:
En conclusión: feministas, anti feministas, “modernas”, “chapadas a la antigua”, heterosexuales, gays, bisexuales, o atrapadas en el cuerpo de un hombre. Feas, bonitas, voluptuosas, pudorosas y todo lo que se les antoje. Disfruten su día haciendo sufrir a un hombre pendejo.
El mundo no tiene pies, el cosmos no tiene cabeza. Mañana debemos arrancar la grabación de nuestro corto-metraje Rockstar, hoy recogimos el equipo y al parecer todo estaba bien, hasta que llegó Edgar, cuyo novio ya vi de cercas y es bastante feo, con la súper noticia de que ya no tenemos locación para grabar las escenas del bar y peor aun, todo parece indicar que tampoco tenemos actor.
Cuando uno cree que las cosas no pueden ir peor, resulta que nuestro director… guarda toda calma, porqué todo saldrá bien, todo se arreglará mañana, mañana y mañana, el hombre no conoce otra palabra. Pero cómo era de esperarse su enorme tranquilidad desbocó mis ansias… y mis ansias potencializarón mi insanidad ¡Diablos no podía dejar de actuar de manera frenética y errática! Golpeé a todos con el boom, y no quería dejar de hacerlo… Uhhh! Memo, Mori, Jesús, Edgar que importa quien, si lo importante es golpearlos.
Yo sólo quería golpearlos y golpearlos y golpearlos… y no podía dejar de sentirme ansioso y sólo me sentía más y más. Cuando me di cuenta era demasiado tarde para detenerme… Ricardo se cruzó por mi camino, y aunque no se dio cuenta de que era yo, debido a mi corte de cabello y mi chamarra de pandillero, su presencia fue cómo una línea de coca… sólo me hizo actuar mucho más frenéticamente.
Ahora me siento más tranquilo, pero sigo buscando la razón que me hizo actuar de esa manera… I just can’t find it.